viernes, 15 de diciembre de 2006

Uno de rubias


Un hombre ciego entra en un bar de lesbianas por equivocación.
Se las apaña para llegar hasta la barra y pide una copa, y
tras estar un rato sentado en la taburete le grita al
camarero:
Eh, tu, ¿te gustaría oír un buen chiste de rubias?
Inmediatamente se hace un silencio total en el bar y con una
grave, profunda y áspera voz, la mujer que esta sentada junto
a el le dice:
Antes de que cuente ese chiste, señor, y en atención a su
minusvalía física que le impide ver, creo que lo justo es
que le advierta de cinco cosillas: Que la camarera es rubia.
Que el portero del bar es una mujer rubia. Que yo mido un
metro ochenta, peso 80 kilos, soy cinturón negro de
karate
y tengo el pelo rubio. Que la mujer que esta conmigo es
levantadora de pesas y es rubia; Y que la dama que esta
sentada al otro lado de usted es una luchadora profesional
y también es rubia. Y ahora que sabe eso, piénselo
cuidadosamente: De verdad todavía quiere contar ese chiste?
El ciego piensa durante un par de segundos, menea la cabeza y
contesta:
Naaa... Pues no lo cuento... ¡Paso de tener que explicarlo
cinco veces!

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